Un par de noches atrás, después de cenar, me acomodo en el sofá y me dispongo a zappear un rato en busca de algo interesante. Me detengo en Antena 3, que está emitiendo "El Síndrome de Ulises". Reconozco que nunca he visto la serie, que no tengo ni la más remota idea del argumento ni conozco a los personajes. No fui capaz de hacer el ejercicio de ver el primer capítulo porqué no soporto al "Tito Rober"... es que, como diría Estopa, es superior a mi. El caso es que me quedo a ver la escena que tiene lugar. Se trata de una secuencia interior en la sala de estar de una mujer de mediana edad; un piso de clase media con una decoración que, seguramente, no ha evolucionado desde que la familia lo amuebló allá por el año 75. Hasta aquí, todo correcto. En ese momento suena el timbre, la mujer se dirige hacia la entrada y abre la puerta... hacia afuera!!! la puerta de la calle se abre hacia afuera!!! no doy crédito... ¿?¿? ¿Alguien ha visto alguna vez una puerta de un piso que se abra hacia el rellano? Yo no. Y era una puerta de la calle en toda regla; con su mirilla, su maneta y su tipica cadenita de seguridad (una cadenita que no tiene razón de ser en una puerta que se abre hacia afuera). Ante esta imagen, mi mente vuela... no puedo proseguir con el visionado de la serie... Se rompe la magia narrativa. A partir de ese instante, por ese "pequeño" detalle, resulta imposible que nos creamos cualquier cosa que pretendan explicarnos. Es como ver el conejo dentro de la chistera antes de que el mago lo saque... es como despertar de un plácido sueño por culpa de los tacones de tu vecina de arriba, que no deja de pasear de un lado a otro... es como estar escuchando tu canción favorita en la radio del coche y entrar en un largo túnel de montaña... seguro que ya me entendéis; son cosas que no deben pasar. Sería como ver al operador de cámara reflejado en un espejo cuando el niño del "Sexto Sentido" dice que, a veces, ve muertos...
jueves 17 de enero de 2008
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4 comentarios:
Y seguro que quien puso así la puerta dijo lo de "pero eso en casa no lo notan"...
Yo tampoco aguanto al tito Rober.
Ei muca! precisamente estoy redactando mi teoría de la conversación que seguro tuvieron el diseñador de decorados, el director, el realizador y el productor... en torno a la dichosa puerta... En breve la cuelgo!
;)
Pero es cierto, la gente en casa no lo nota, y es una pena que no terminaras de ver el episodio. Bueno, ahora no sé, sólo pude ver los primeros capítulos y no estaban nada mal. Nada demasiado innovador, ni demasiado brillante, pero entrenido y alegre, lo que el público agradece cuando llega por fin a casa (digo esto desde la ignorancia total de las audiencias, pero me extrañaría que no funcionase). Yo tampoco aguanto a MAM, pero clava su papel (quizás porque el protagonista es medio tonto).
Bienvenido al mundo blog :)
Quiere ud. hacer el favor de volver a postear. está muy feo esto de empezar un blog y dejarnos con la miel en los labios.
R.
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